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No sólo habla de los juegos: los vive. En cada partido de la Albiceleste, Pablo Giralt transforma su micrófono en caja de resonancia de las emociones de todo un país. Y este martes, durante la increíble victoria de Argentina ante Egipto (3-2) en los octavos de final del Mundial, el periodista de Telefe volvió a ofrecer un comentario tan apasionante como espectacular.

Los vídeos de sus comentarios, especialmente sobre el segundo y tercer gol del argentino, son una alegría: escuchamos la vacilación en su voz cuando Egipto ataca, vemos en sus ojos rojos lo difícil que fue la velada y nos enfrentamos a su alegría incontenible cuando los argentinos sacuden las redes.

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Desde hace varios años, Giralt se ha convertido en mucho más que un simple comentarista. A sus 51 años, este periodista es una de las voces más conocidas del fútbol argentino. Luego de comenzar su carrera a fines de la década de 1990, trabajó para algunos de los medios de comunicación más destacados del país, incluidos TNT Sports y CNN Radio Argentina. Desde su primer Mundial, en Alemania en 2006, ha acompañado todas las grandes campañas de Argentina.

Pierde el rumbo en los goles de Lionel Messi

Pero lo que lo distingue no es sólo su experiencia. Esta es su forma de comentar. Giralt no intenta ocultar sus emociones tras una fachada de neutralidad.

Cuando Lionel Messi marca, cuando una parada decisiva salva a la Albiceleste o cuando suena el pitido final, su voz se quiebra, acelera, explota. Grita, tiembla, ríe y a veces incluso llora. Y obviamente con cada gol se lanza a un “Goal” infinito que hace las delicias de las redes sociales.

Esta autenticidad ha contribuido en gran medida a su popularidad. A partir de varios concursos adquirió la costumbre de filmarse a sí mismo durante sus comentarios. Los vídeos, publicados luego en sus redes sociales, muestran a un hombre saltando de su silla, apretando los puños, poniendo la cabeza entre las manos o dejando correr algunas lágrimas. Secuencias que se han viralizado mucho más allá de Argentina, ya que reflejan la intensidad con la que el país vive el fútbol.

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