Aún no se ha hecho nada para las empresas productoras de paneles de madera, que llevan meses pidiendo que se excluya la urea de los materiales sujetos al Cbam: introducido el 1 de enero, el Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono es un reglamento europeo que introduce un impuesto a las importaciones de materias primas y productos semiacabados que, al ser producidos, generan grandes cantidades de CO2. Entre ellos se encuentra la urea, un derivado del gas natural utilizado principalmente en la agricultura como fertilizante (85%), pero también en la industria de paneles como base para la producción de colas.
La urea sigue entre los materiales sujetos a Cbam
La votación de la Comisión Envi del Parlamento Europeo sobre la revisión del reglamento, que tuvo lugar el lunes 6 de julio, confirma de hecho la urea entre las materias primas sujetas al nuevo mecanismo de ajuste en frontera de carbono, elevando aún más el nivel de alerta sobre los efectos que podría producir en las industrias europeas de tableros y, en consecuencia, en toda la cadena de suministro de muebles de madera.
Assopannelli, la asociación FederlegnoArredo que representa a las empresas del sector, expresa su preocupación por la dirección que ha surgido y que, de hecho, debilita las cadenas de suministro estratégicas de la industria manufacturera.
El atractivo de las empresas
“No podemos aceptar que decisiones tomadas con objetivos medioambientales, y por tanto objetivos compartidos, tengan como resultado un mayor debilitamiento de la competitividad de las empresas europeas, sin la existencia de alternativas concretas de suministro dentro de la Unión”, se lee en una nota publicada por la asociación que, desde hace meses, llama la atención de las instituciones italianas y europeas sobre las consecuencias negativas que estas medidas tienen para el sector, pidiendo concretamente introducir “un mayor pragmatismo y flexibilidad en la aplicación de la normativa, apoyando la introducción de mecanismos de suspensión temporal en presencia de circunstancias excepcionales y, sobre todo, la exclusión de la urea del ámbito de aplicación de la Cbam y prever medidas destinadas a proteger las industrias transformadoras que sufrirán impactos económicos desproporcionados”.
Posibles aumentos de hasta el 10-12%
“La urea es una materia prima estratégica para la producción de resinas y colas utilizadas en paneles a base de madera, que representan aproximadamente el 43% de los costes directos de producción”, explica Fantoni, presidente de Assopannelli. La entrada en vigor de la obligación de adquirir certificados Cbam a partir de enero de 2026 podría determinar un coste adicional para la urea “de entre 40 y 60 euros por tonelada sólo en 2026, y provocar aumentos en los costes de los paneles de alrededor del 10 al 12% al final de los primeros 4 años de aplicación – añade Fantoni -. Una carga que no se limitaría a los productores de paneles, sino que se extendería a toda la cadena de valor, impactando en la competitividad de las empresas de muebles y mobiliario e, inevitablemente, en los precios finales para los consumidores”.