Por segundo día consecutivo, Estados Unidos bombardeó Irán en respuesta a los ataques iraníes del martes contra tres petroleros que cruzaban el Estrecho de Ormuz. El miércoles, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que consideraba terminado el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán previsto en el preacuerdo de junio, vigente hasta ahora.
Los últimos bombardeos estadounidenses tienen como objetivo dificultarle a Irán el control del tráfico en el estrecho. El Comando de Estados Unidos para Oriente Medio (CENTCOM) dijo que el ejército estadounidense atacó más de 90 objetivos iraníes, incluidos sistemas de defensa aérea, bases de misiles e infraestructura logística, principalmente a lo largo de las costas del sur del país.
Los medios iraníes informaron de explosiones en varias ciudades, incluido el importante centro portuario de Bandar Abbas, la isla de Qeshm, la más grande del Estrecho de Ormuz, y Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear del país, que, según las autoridades locales, no resultó afectada.
La Guardia Revolucionaria, la fuerza armada más poderosa de Irán, dijo que atacaron algunas bases militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, como lo hicieron en respuesta a los ataques estadounidenses de la noche anterior. En ambos países se activaron sirenas de emergencia, informaron los respectivos medios estatales. Los ataques iraníes del miércoles causaron daños muy limitados.
– Lea también: Cómo fue finalmente la reunión de la OTAN