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Un golpe sin precedentes para los automovilistas de Eure-et-Loir, pero también para quienes pasarán por este departamento de vacaciones. A partir del viernes 3 de julio de 2026, la multa de 135 euros y la retirada de tres puntos ya no son las únicas amenazas para quienes no pueden evitar manipular su smartphone mientras conducen.

El prefecto, Hervé Jonathan, ha decidido asestar un duro golpe: cualquier automovilista interceptado con el teléfono en la mano correrá el riesgo de que se le suspenda inmediatamente el permiso durante un mes. En caso de reincidencia, la multa se duplicará hasta un máximo de dos meses.

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