Aplausos y una gran ovación recibieron a Mattarella cuando entró en la tensa estructura construida en el Bosco delle Querce para la ceremonia del 50 aniversario del desastre de dioxinas de Icmesa. Poco antes, el Jefe de Estado había querido reunirse con jóvenes de las asociaciones deportivas de Seveso. “Ustedes son el futuro de este parque, les confío la responsabilidad de gestionarlo de la mejor manera posible”. Han pasado 50 años desde esta tragedia pero, como declaró la alcaldesa de Seveso, Alessia Borrioni, “hoy es el día de nuestra redención” y agradeció “al presidente su presencia, que es el reconocimiento del dolor y de la dignidad de una ciudad que nunca ha dejado de creer en el futuro”. En su discurso el recuerdo de este momento, la destrucción, las casas abandonadas, el aislamiento pero también la esperanza de quienes se quedaron y supieron levantarse. Una redención, en efecto, representada por la rehabilitación del robledal que es “el alma de Seveso: nosotros – declaró el alcalde – ahora somos contagiosos a través de la vida”, concluyó.
El drama y el punto de inflexión
Éste, recordó Mattarella en su discurso, fue “uno de los acontecimientos más dramáticos” de la historia italiana y “a nivel mundial”, afirmó, recordando “el trauma, el sufrimiento, la angustia por la nube tóxica y luego el éxodo que fue necesario”. Pero el Jefe de Estado desea subrayar que se trata sobre todo de un “punto de inflexión” en la conciencia italiana y europea sobre “la cultura de la seguridad y la prevención”. De hecho, esta emergencia provocó una aceleración en el desarrollo de normas “que tenían valor histórico porque se basaban en la protección de la vida humana y el medio ambiente como un derecho humano primordial”. Pero este punto de inflexión nació de una tragedia humana, con numerosas víctimas a causa de las dioxinas, 200 niños que padecen enfermedades de la piel y mujeres embarazadas. “Tragedias personales y para la comunidad”, pero apoyadas por la solidaridad y la ayuda de los bomberos, los médicos y Mattarella recuerda también la figura de Carlo Galante, el empleado de ICmesa que entró en el departamento donde el reactor había provocado el desastre y con una simple máscara activó la válvula para limitar los daños. “Fue un acto de verdadero heroísmo”, insiste el jefe de Estado, que no hace concesiones a los responsables.
Irresponsabilidad intolerable
“La intolerable irresponsabilidad de la dirección de la empresa sigue siendo evidente hoy, 50 años después, con el culpable retraso con el que anunció la gravedad de lo que estaba sucediendo”. Una sentencia firme que destaca cómo “la presencia de dioxinas primero fue silenciada y luego minimizada” pero que fue “igualmente desconcertante que sólo el desastre reveló que se producía triclorofenol en la fábrica. Muy peligroso. Desgana y ocultamiento gravísimos”. En definitiva, más allá de la tragedia, está “la imperdonable demora de la información”.
recuperación civil
Sin embargo, Mattarella quiere celebrar lo que llama una “recuperación civil” de la población y toma como ejemplo el Bosco delle Querce como “prueba de una recomposición del ecosistema”. Y añade que “se ha recuperado el futuro”. Esto también se debe a que después del desastre se crearon “regulaciones estrictas, como evaluaciones de impacto ambiental y permisos ambientales para proteger a los ciudadanos”. Recuerde las tres directivas Seveso que se convirtieron en leyes europeas.
No a los compromisos entre costes económicos y humanos: la UE debe estar equilibrada
Pero hoy, ¿qué lección deja Seveso? “El progreso tecnológico debe estar al servicio del hombre y de las comunidades”. Y es más claro cuando afirma que “cualquier opinión que imagine cínicamente un intercambio entre costes humanos y beneficios económicos debe ser firmemente rechazada”. Por eso cuestiona a Europa, que debe “ofrecer una respuesta equilibrada” a estas opciones.