Una aceleración repentina después de meses de estancamiento. Los activistas socialistas finalmente han decidido el método de nominación de su futuro candidato presidencial, así como su estrategia para 2027. Convocados a las urnas el jueves por la tarde, optaron con un 55,5% por el escenario propuesto por los opositores del primer secretario Olivier Faure.
Es decir, las llamadas primarias “cerradas”, organizadas en octubre y reservadas sólo a los militantes del partido, así como las de “organizaciones políticas que se reconocen como parte del polo socialista”. Una afrenta a Faure que defendió unas primarias extendidas a la afición, por una participación de dos euros.