“Movilización proactiva y total para evitar el peor de los casos”. Así lo afirmó el gobierno de Wenzhou, China, al comentar la evacuación de al menos dos millones de personas que huyen del tifón Bavi que, después de Taiwán y las islas japonesas, se espera que azote la región de Zhejiang, con casi 10 millones de habitantes, en las primeras horas de mañana. Se suspendieron las clases, el trabajo, el transporte y las actividades al aire libre y se cancelaron más de 400 vuelos y decenas de trenes en la provincia, mientras los residentes reforzaron con madera las contraventanas metálicas que protegían las tiendas y sellaron las ventanas con cinta adhesiva, ya que las previsiones de Bavi anunciaban “lluvias excepcionalmente intensas”. El clima extremo ya ha causado daños en el sur y el centro de China esta semana, con tormentas que causaron al menos 39 muertes, docenas de ríos desbordados y la ruptura de una presa.
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