Roma, 11 de julio (askanews) – Alrededor de 1.500 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares tras un devastador incendio que estalló el jueves cerca de Los Gallardos, Andalucía, sur de España. Según las autoridades, al menos 12 personas murieron, personas de distintas nacionalidades atrapadas en sus vehículos o que intentaron escapar a pie; Ocho personas resultaron heridas, otras 23 desaparecieron y unas 6.600 hectáreas de tierra fueron quemadas.
Unos 500 bomberos estaban en acción y, gracias a las condiciones meteorológicas más favorables del sábado, consiguieron superar uno de los incendios más devastadores de España, mientras los supervivientes relataban los momentos “horribles” y terroríficos que vivieron escapando de las llamas.
“En 2012 hubo un gran incendio aquí en el pueblo. La gente fue evacuada -sobre el mediodía, por ejemplo- y tuvo que quedarse fuera de sus casas hasta el día siguiente. Los metieron en el gimnasio, la Cruz Roja estaba allí… todo se gestionó muy bien. Al día siguiente pudieron volver a casa y todo volvió a la normalidad. Pero esta vez… fue horrible. Fue un infierno. Fue un auténtico infierno”, recuerda Manoli Ramos, vecina y concejal de Bèdar, pueblo andaluz.
“Necesitadas de apoyo psicológico, las víctimas han tenido que abandonar en ocasiones a sus animales, pero poco a poco van volviendo a recogerlos a medida que se limpian las zonas, así como sus efectos personales y su vida familiar. Algunas personas necesitan asistencia médica y emocional, que necesitarán en los próximos días para intentar escapar, al menos en parte, de la pesadilla que viven”, explica Jerónimo Vera Marín, responsable de Cruz Roja en Andalucía.
“Estaba viendo la televisión y dije: ‘¿Qué pasó? Se levantó viento’. Entonces abrí la puerta para echar un vistazo y vi una gran nube negra… o al menos pensé que era una nube. Pensé: “Bueno, será mejor que cierro la puerta” y luego, después de cinco minutos, “bang, bang, bang”. Toma el dinero, toma las tarjetas y lárgate. Sí, tenemos que irnos”, dijo Austin Crilly, un ciudadano británico evacuado de 87 años.