Los Blues creen que infunden miedo a sus oponentes y lo han convertido en una fuerza impulsora en su vida grupal en Estados Unidos.
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En este Mundial lleno de imágenes internas, los jugadores de la selección francesa siguen una especie de dirección artística. Han cogido la costumbre de posar con capuchas en la cabeza y gafas de sol en la nariz, como en la foto tomada en el avión tras la victoria ante Suecia en octavos de final (3-0). El capitán Kylian Mbappé lo publicó en su historia, añadiendo en el pie de foto: “Llegamos mal”.
Ante los medios de comunicación, el domingo 12 de julio, Maxence Lacroix no proporcionó el origen exacto de este eslogan, dos días antes de la esperada semifinal contra la bête noire española. “Esta fórmula demuestra la mentalidad del equipo. No es negativa, al contrario es positiva”.explicó en la rueda de prensa. Es para motivarnos. Es demostrar que somos un equipo de luchadores, de guerreros que quieren salir de esta competición con la frente en alto. Así es como abordamos los partidos. Estamos aquí para ganarlos”.
Momentos después, su compañero Ibrahima Konaté, que le sucedió en el escritorio, eligió la palabra “demonio” para definir el estado de ánimo de este equipo francés. “Tenemos esta capacidad de hacer eso cambiar (para cambiar tu estado de ánimo en un instante). El día antes del entrenamiento habrá una burla. Nos reiremos, habrá un ambiente bastante infantil. Cuando llegamos antes del partido, en la calle, en el autobús, vemos que todos los jugadores tienen la misma mentalidad ganadora. Todos los jugadores tienen el mismo objetivo”.explicó detalladamente el nuevo defensa del Real Madrid.
Los azzurri están listos para encarnar la imagen que se les dio en este Mundial. El de jugadores terroríficos, que afrontan cada ronda con gran serenidad, sin temer jamás a la adversidad.