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Acaba de finalizar el Festival de la Cultura del Error en Sajonia-Anhalt. En las llamadas veladas de mierda por la democracia, los políticos hablaban al público de sus fracasos. Las veladas fueron organizadas por una agencia creativa en colaboración con varias fundaciones políticas y con el objetivo de crear una cultura “que también incluya el fracaso, los nuevos comienzos y el aprendizaje público de los errores”. ¿Cómo ven entonces los políticos todo esto? Siete votos sobre la cuestión.

Marco Tullner, CDU: No estoy particularmente ansioso y no camino como un escáner, buscando el siguiente error que no puedo cometer. Ser un político experimentado también requiere confianza en uno mismo. Al principio de mi carrera, hace 35 años, era más ingenuo. Además, la política es perforar tableros gruesos, como decía Max Weber, son procesos sin un comienzo ni un final claros. Cuando un proyecto fracasa, es difícil reducirlo a una sola persona. Esto es lo que hace que una democracia sea tan atractiva: nadie es el único responsable. Si los políticos fueran más transparentes acerca de sus errores, la brecha entre ciudadanos y políticos podría reducirse al admitir mutuamente que nadie sabe realmente si la solución propuesta funciona. Los procesos parlamentarios abordan todas estas ambigüedades, pero un producto perfecto siempre se comercializa externamente, como si los votantes no lo notaran. Comunicar más esta incertidumbre podría hacer que la gente comprenda que la democracia es difícil y que los procesos toman mucho tiempo. Y ojalá esto lo haga más comprensible y legítimo.

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