El Grupo Volkswagen debe ahorrar para que sus accionistas no tengan que ahorrar. Además de ideas sorprendentemente constructivas como despidos, reducción de salarios y cierre de fábricas, el director general Oliver Blume se sacó de la manga otra baza: reducir la gama de productos a la mitad. Se trata de un enfoque revolucionario que hasta ahora sólo conocían los ferrocarriles, que normalmente reducen a la mitad sus trenes en Hamm. Ahora VW sólo quiere hacer las cosas a medias, pero no en Hamm, sino en las respectivas plantas.
Los ecologistas están de acuerdo en que la mitad de los coches ocupan menos espacio en las carreteras y consumen sólo la mitad de combustible, pero los expertos siguen siendo escépticos sobre la posibilidad de que el medio Golf se establezca en el mercado. Sobre todo porque aún no se ha decidido si los modelos deberán dividirse longitudinal o transversalmente. Además, todavía no está claro si la mitad del Golf debería venderse a la mitad de precio. En cualquier caso, los estudiantes de conducción están encantados porque para medio coche sólo se necesitaría media licencia a mitad de precio.