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El cruce de la final de Nueva York pasa por Dallas. Francia y España, en la semifinal de esta noche, se juegan mucho más que el acceso al acto decisivo. Es el súper desafío que pone a la gente frente a ellos. dos equipos más fuertes de Europaen una competencia listo para montar un espectáculo.

De un lado, los ‘bleus’, liderados por la joya Kylian Mbappé, nunca tan inspiradores como esta edición. Seríamos acusados ​​de traición si en la lista de vigilancia especial no mencionáramos también el Sr. Balón de Oro Ousmane Dembéléque, cuando llega a las etapas importantes, ya resulta decisiva. ¿Cómo entonces olvidar la creatividad de Doue, la audacia de Escalonar o el genio de Olise, reinventado en este nuevo rol docente detrás de la línea ofensiva. Dechamps tiene una plantilla preparada y lista para las mejores peleas, pero el último paso hacia la tercera final consecutiva del Mundial será el más difícil. Porque, por otro lado, las furias rojas ciertamente no se quedarán ahí mirando.

No es la generación dorada de 2010, quizás no sea la España más bonita que hemos visto en el nuevo milenio, pero es un equipo, La Fuente, acostumbrado a sufrir, luchar y ganar. ¿Será este el desafío capaz de sacar finalmente a Lamine Yamal de su hibernación? Quizás todos lo esperemos un poco. En su campeonato mundial, el bebé prodo blaugrana tuvo un papel más marginal de lo esperado y, quizás, sea precisamente su brillantez lo que le falta al ya chispeante equipo ibérico. Merino sigue siendo un poderoso as bajo la mangamientras Oyarzabal ya no es el hombre subestimado que nadie veía como al principio del mundo. Y si un centrocampista lleno de calidad, como Pedri (o Fabián Ruiz) y Rodri, se inspira, pues mucha suerte.

¿Quién conseguirá el billete a la Gran Manzana? Nadie lo sabe, pero a partir del partido de esta noche, tengan la seguridad de que no nos decepcionaremos.



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