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“Delphine me molesta, la mataré, la enterraré, ¡conozco un lugar donde nunca la encontrarán!” » Unas semanas antes de su acto asesino, la noche del 15 al 16 de diciembre de 2020, Cédric Jubillar pronunció esta amenaza de muerte delante de su madre. En ese momento no podía creer lo que oía. Su hijo, sin embargo, acababa de anunciar el desastroso plan que le esperaba: cinco años y medio de fuga, mentiras, encubrimientos y un lugar de enterramiento cuya ubicación sólo él conocía.

Este jueves 16 de julio, el yesero de Albi regresó al lugar donde admitió haber enterrado el cuerpo de su esposa, de 33 años, después de quitarle la vida. Pero él no estaba solo. Extraído al amanecer de su celda en la prisión de Toulouse-Seysses (Alto Garona), Cédric Jubillar fue esperado en el lugar por un centenar de soldados de la gendarmería, entre ellos varios equipos de perros especializados en la búsqueda de restos humanos.

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