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Correr con alpargatas es la afición de Nicolas Duplàa, un maratonista amante de las carreras extremas. El 6 de noviembre, sus zapatos fabricados en su País Vasco natal le permitieron lograr una hazaña: la de ganar los 100 kilómetros del Marathon des Sables, que tuvo lugar en Jordania.

“¡Superé mi objetivo!” Cada vez es más complicado correr con alpargatas (cuya suela es de cuerda, ed.). Estos zapatos no tienen amortiguación. En las pistas fue un poco más agotador que en la arena blanda”, subraya el atleta que tardó 10 horas y 20 minutos en completar su hazaña, precediendo así a otros 149 corredores.

Durante tres días y tres noches, el deportista, director de proyectos en una empresa informática, desafió las leyes del desierto en la autosuficiencia. “Fueron tres etapas con casi 2.300 m de desnivel. Al principio llevaba algo de comida liofilizada, un saco de dormir y un colchón. ¡Todo pesaba 7,5 kg! Allí dejé algunas plumas”, dice el hombre que se ha convertido en embajador de las sandalias vascas desde hace siete años.

“Demuestra la fuerza del zapato”

“Empecé a correr con ellas en 2018 en Espelette (Pirineos Atlánticos) después de que un fabricante, Prodiso, lanzara esta idea en las redes sociales. ¿Mi objetivo? Que la gente hable del País Vasco y mostrar la solidez de la zapatilla”. Para cada aventura, ésta está hecha a medida: esta vez se cosió un calcetín encima para evitar que entre arena. Bélgica, Kenia, Estados Unidos, Perú, Albania, Marruecos…, Nicolas Duplàa puede dejar su huella en todo el planeta, pero no olvida su querida región: cada 15 de agosto, el vasco de 39 años organiza sus competiciones mundiales en la capital de las alpargatas, Mauléon.

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