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El aprendizaje ya no es un nicho sino una estrategia de masas en el panorama de la formación profesional francés, revela una nota de la Dirección General del Tesoro publicada el martes 25 de noviembre. Este modelo, basado en la alternancia de la formación en una empresa y en un centro de formación de aprendices (CFA) para obtener una cualificación profesional reconocida, tiene como objetivo claro promover la empleabilidad de los jóvenes después de terminar la escuela.

La trayectoria del sistema se vio interrumpida por la reforma de 2018. Desde esa fecha, el país ha experimentado un aumento espectacular de las inscripciones en formación. En 2024 se firmaron 879.000 nuevos contratos de aprendizaje, frente a 306.000 contratos en 2017. Este espectacular aumento, de casi el 187% en siete años, elevó el número total de aprendices bajo contrato a más de un millón a finales de 2024.

Este aumento de la carga de trabajo es el resultado de una serie de medidas estructurales. La liberalización de la oferta formativa del CFA ha abierto el ecosistema a nuevos actores. Al mismo tiempo, se ha relajado el marco regulatorio sobre los contratos, facilitando el acceso al sistema tanto para los jóvenes como para los empleadores. El tercer pilar de esta dinámica se basa en la creación de ayudas estatales únicas para los empresarios, un apoyo público masivo que ha servido de palanca para acelerar la tendencia.