SuSe trata de un caso dentro de un caso, que permitió a los servicios antiterroristas descubrir lo que consideran un atentado planificado y que “cada vez era más fuerte”, según una fuente cercana al asunto consultada por el punto. Todo empezó con rastros de conexiones de memorias USB en el ordenador que Salah Abdeslam obtuvo el derecho a utilizar en prisión, sin conexión a Internet. Según la Fiscalía Nacional Antiterrorista, confirmando la información de RTL, el 15 de enero la administración penitenciaria detectó rastros de “cuatro llaves”, conectadas al dispositivo en cuestión entre diciembre de 2024 y enero de 2025. En el ordenador del único superviviente del comando del 13 de noviembre de 2015, los analistas comprobaron que estas conexiones permitían el acceso a archivos “de audio, imagen o vídeo”, en su mayoría relacionados con funcionarios de propaganda terrorista. Estado Islámico o Al Qaeda”, precisa el Pnat en un comunicado.
La semana pasada, Salah Abdeslam fue interrogado dos veces mientras se encontraba bajo custodia policial sobre estas llaves que aún no han sido encontradas, señalan sus abogados, que emitieron un comunicado de prensa el lunes.
En el marco de la misma investigación, también fue interrogada bajo custodia policial su expareja, Maëva B., de 27 años, mujer con la que el preso ya no tiene vínculos desde abril pasado, según sus abogados. Se sospecha que entregó las llaves a su expareja durante uno de los derechos de visita de los que disfrutaba. Durante esta audiencia, admitió que “adquirió una memoria USB, la cargó con propaganda yihadista y se la entregó a Salah Abdeslam durante una sala de visitas”.
Un trío inquietante
En el marco de estas investigaciones, investigadores de la subdivisión antiterrorista de la Dirección Nacional de Policía Judicial, incautados conjuntamente con la DGSI, registraron el domicilio de Maëva B. y analizaron sus herramientas digitales. Aquí comienza el segundo caso. La policía detectó “varias discusiones o registros relacionados con el desarrollo de un proyecto separado de acción violenta”, pero sin conexión alguna con Salah Abdeslam, según la Fiscalía. Un proyecto en el que se sospecha que está involucrado un joven radicalizado de 20 años, residente en Isère, que ahora es el marido religioso de Maëva B. Este hombre también es sospechoso de querer unirse a una organización terrorista, según nuestras informaciones, que confirman las de parisino. También se sospecha que forma parte del proyecto una chica de 17 años, residente en Hérault, sin conocer los roles más precisos asignados a cada miembro del trío.
Esto es lo que ha llevado al Pnat a iniciar una medida excepcional, muy raramente utilizada, que permite prolongar la detención policial en asuntos relacionados con el terrorismo más allá de 96 horas en caso de “riesgo grave de acción terrorista inminente en Francia o en el extranjero” o si “las necesidades de la cooperación internacional lo exigen imperativamente”. Según información de Puntoesta es la primera opción en cuestión en este caso. Una fuente cercana a los hechos informa que hubo elementos que sugerían que podría haber un plan para un ataque a corto plazo, sin precisar si éste podría haber sido concomitante con las conmemoraciones del décimo aniversario de los atentados al Estadio de Francia, las gradas y el Bataclan. Por su parte, Céline Berthon, directora de la DGSI, aclaró a RTL que “no se ha identificado ninguna amenaza concreta para el 13 de noviembre”.
No hay conexión entre Salah Abdeslam y este ataque planeado
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Respuesta
Como señala el Pnat y subrayan los abogados de Salah Abdeslam, por el momento no existe ningún elemento que le vincule con este plan de acción violento. Información recordada también por Céline Berthon, añadiendo que el terrorista es, en cambio, “un individuo que permanece radicalizado y convencido de la ideología mortífera”.. La Fiscalía Nacional Antiterrorista ha solicitado que él y su expareja sean enviados a juicio por ocultación de un objeto ilícito entregado a un detenido (la memoria USB, ndr.), complicidad en asociación delictiva.
Al mismo tiempo, la Pnat solicitó la acusación contra los tres, formados por Maëva B., su marido religioso y el adolescente de 17 años, por conspiración terrorista para preparar crímenes contra el hombre, y su prisión preventiva.