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“El proyecto de ley sobre las profesiones sanitarias fue “etiquetado” hace unos días y constituye un paso decisivo para todo el sistema sanitario”. Ahora comienza la fase más importante del proceso. “La ley habilitante debe ser aprobada con las modificaciones necesarias. Sólo entonces el gobierno podrá emitir uno o más decretos legislativos.” Un camino que llevará tiempo pero que “debe empezar de manera virtuosa y con un sistema compartido. Necesitamos una normativa vigente y coherente con la evolución del sistema sanitario. Esta ley habilitante abre una nueva temporada y es fundamental que el camino se construya con todas las Federaciones y con el ministerio”. Así lo afirmó Barbara Mangiacavalli, presidenta de la Federación Nacional de Profesiones de Enfermería (Fnopi), en su discurso final en la segunda mesa redonda “Un nuevo sistema de salud”. La reforma en marcha’ en el Foro de Gestión de Riesgos de Arezzo.

La Presidenta Fnopi recordó entonces la urgencia de actualizar la Ley 3/2018, conocida como Ley Lorenzin, “una ley de extraordinaria importancia, porque nos sacó del régimen auxiliar y nos convirtió en órganos subsidiarios del Estado. Apoyar al Estado – aclara – significa responder cuando el Estado llama a cuestiones de mandato, representación y alineación con los cambios del sistema sanitario. “No tuvimos tiempo de examinarla antes de su aprobación, porque llegó a la Cámara el último día de la legislatura. Ahora tenemos la oportunidad – subraya – de reparar lo que falta”.

Siguiendo la evolución normativa – desde el decreto presidencial de 1940 hasta los perfiles de 1994-97, pasando por las leyes 42 y 251 – Mangiacavalli explicó luego que el marco actual “ya no puede contener la evolución de las competencias” derivada de la introducción de los 3 másteres en ciencias de enfermería. “Las habilidades avanzadas de las maestrías van más allá de lo que está escrito en los perfiles profesionales. Es un cambio cultural incluso antes de un cambio regulatorio. Las profesiones son maduras y no necesitan límites rígidos para definir lo que pueden hacer. Deben poder regular su práctica en función de lo que han estudiado, como siempre ha sido el caso de la profesión médica”. En este sentido, “hemos pedido encarecidamente a la Dirección General de las Profesiones Sanitarias del Ministerio que coordine la aplicación de la ley habilitante – explica Mangiacavalli – La Dirección es el punto que garantiza la unidad de todas las reflexiones. “Es un desafío que concierne a todo el país – concluye – y que requiere un trabajo común, continuo y con orientación institucional”.

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