YEn junio de 2012, cuando los islamistas de Ansar Dine demolieron los mausoleos de los santos musulmanes en Tombuctú, el mundo entero reaccionó, el fiscal de la Corte Penal Internacional llegó incluso a declarar que este acto era un acto “crimen de guerra” responsable de “persecuciones”todos habíamos sentido la pérdida inestimable de los tesoros universales de Tombuctú, y a ningún medio se le habría ocurrido no mostrarlo en primera plana.
Luego, Malí pidió ayuda a Francia, el presidente Hollande envió tropas y, si los islamistas hubieran sido contenidos y no eliminados, Malí habría escapado a la creación de un califato islámico sediento de sangre.
Trece años y un golpe de Estado después, tras la salida de las fuerzas francesas y la llegada de mercenarios oportunistas…