El Presidente de los Estados Unidos es un nuevo ejemplo de autócrata que sueña con cambiar todas las reglas del juego democrático y se otorga constantemente derechos y poderes que la Constitución estadounidense no le atribuye. Su entorno republicano, sus abogados, todos los pensadores de Silicon Valley han dado un nombre a esta concepción tan particular de la función presidencial que defienden: “el ejecutivo unitario”. Según ellos, el presidente americano, una vez elegido y asume el cargo, hereda el Estado para reinar allí como monarca del antiguo régimen. Trump, en resumen,