Las laboriosas conversaciones llevadas a cabo bajo los auspicios estadounidenses para alcanzar un hipotético cese de las hostilidades en Ucrania aún no han apagado el entusiasmo de los gigantes armamentistas. Nunca desde el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro el mundo había sido tan peligroso y sacudido por la guerra, desde las llanuras de Donbass hasta las ruinas de Gaza. Y en todos los continentes, empezando por Europa a la cabeza, la loca carrera armamentista continúa acelerándose. El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri), cuyas cifras son de referencia, ofrece este lunes un nuevo ejemplo al publicar su informe para 2024: el año pasado, las ventas de los 100 mayores fabricantes de armas aumentaron otro 5,9%, hasta 679 mil millones.