“Nos dimos cuenta de que el Pacto Verde tiene un coste que pesa sobre las empresas y los clientes, lo que plantea la cuestión de la competitividad. Un enfoque general no es suficiente: la competitividad debe evaluarse a lo largo de toda la cadena de valor, desde la producción hasta la logística, y desglosarse según el producto y los mercados de referencia. Por ejemplo, en el sector cerámico italiano, la producción local es competitiva en el mercado nacional, pero el 80% de las ventas son globales y requieren un modelo sostenible a nivel internacional”. Así lo afirmó Giovanni Brianza, director general de Edison Next, en su intervención en la Asamblea General de Alis en Roma, destacando la necesidad de industrializar las tecnologías verdes en los próximos 10 a 15 años, desde las energías renovables y la eficiencia energética, hasta el biometano, la CCS, el hidrógeno y la energía nuclear, para hacer que la producción y la logística sean sostenibles.
“Debemos tener una visión clara del mercado global: en Occidente el Pacto Verde está siendo cuestionado, mientras que China invierte en tecnologías y este año venderá más coches eléctricos que de combustión. El verdadero desafío es tecnológico: el Pacto Verde por sí solo no es suficiente, debemos invertir en innovación para garantizar la competitividad y la sostenibilidad de las empresas italianas”.