El cuarto presunto miembro del comando de robo del Louvre fue puesto en prisión preventiva el martes 2 de diciembre tras una audiencia ante el juez de libertades y detención de París, una semana después de su detención, según supo la Fiscalía a la Agencia France-Presse (AFP).
Presentado como el último miembro del comando, fue detenido el 25 de noviembre en una obra en Laval, antes de ser acusado el 28 de noviembre por los jueces de instrucción de la jurisdicción interregional especializada, por robo por banda organizada y asociación criminal reincidente.
“Recurrimos esta detención que impugnamos”dijeron a la AFP sus abogados, denunciando el aislamiento de su cliente en Fresnes (Val-de-Marne), una prisión “donde la dignidad humana está en peligro cada día”. “El objetivo de la investigación es recoger pruebas y por el momento no hay pruebas de que estuviera allí”agregaron Ménya Arab-Tigrine y Farida Cagniard.
Las joyas todavía no se encuentran por ningún lado.
El hombre, de 39 años, es originario de Seine-Saint-Denis y ya ha sido condenado seis veces por diversos delitos, como proxenetismo, conducción sin permiso y encubrimiento de robo, delitos por los que fue condenado a dos meses de prisión suspendida en 2010, explicó la fiscal parisina Laure Beccuau tras su acusación.
Antes de esta última detención, los investigadores de la brigada de represión del bandidaje de la policía judicial de París y de la Oficina Central de lucha contra el tráfico de bienes culturales lograron detener en dos ocasiones a tres de los cuatro presuntos miembros de la brigada antirrobo, acusados también de robo por banda organizada y asociación criminal.
Entre los sospechosos, dos habrían entrado en el túnel de Apollon el 19 de octubre, mientras que los otros dos, incluido el detenido el martes, permanecieron fuera antes de huir todos juntos. Una quinta persona, una mujer de 38 años, compañera de uno de los sospechosos, está siendo investigada por complicidad, pero logró obtener la libertad bajo supervisión judicial.
Los delincuentes habían actuado a plena luz del día, encapuchados, equipados con polipastos y armados con amoladoras. Un mes después de esta espectacular colección, las joyas, valoradas en 88 millones de euros, siguen sin ser rastreadas. Al igual que los patrocinadores.