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“La investigación no debe poner en peligro el riesgo actual”. Así lo afirma Luigi Riva, presidente de Strategic Management Partners y Confindustria Assoconsult, en una entrevista con AdnKronos. “El principal riesgo – afirma Riva – es que la incertidumbre sobre las estructuras bancarias se traduzca en un endurecimiento de las condiciones crediticias, precisamente en una fase delicada para las empresas italianas”

La investigación sobre MPS-Mediobanca arroja luz sobre la consolidación bancaria italiana. ¿Qué lectura propones de esta historia?

El caso judicial – en el que obviamente no entraré – plantea una cuestión fundamental que va más allá de los distintos protagonistas, porque plantea un interrogante sobre el proceso de consolidación del sistema bancario italiano. En un sector crucial como el crédito, que constituye el principal canal de transmisión entre las finanzas y las empresas, sería masoquista que investigaciones puntuales pusieran en duda todo el sistema.

¿Para qué es?

El hecho es que Italia necesita bancos más grandes y más fuertes para ser competitiva a nivel europeo. El sector enfrenta desafíos estructurales: compresión de márgenes a medida que las tasas se normalizan, inversiones en tecnología de cientos de millones por año, requisitos de capital cada vez más estrictos por parte de los reguladores. En este contexto, la consolidación no es una opción sino una respuesta obligatoria

¿Cuáles son los riesgos concretos para la financiación empresarial en este escenario?

“El principal riesgo es que la incertidumbre sobre las estructuras bancarias se traduzca en un endurecimiento de las condiciones crediticias, precisamente en una fase delicada para las empresas italianas. Los datos son claros: la tasa de deterioro del crédito corporativo aumentó del 2,4% en 2023 al 3,5% en 2024, según estimaciones de ABI-Cerved. Tiempos de investigación más largos, condiciones menos favorables, mayores solicitudes de garantías, que constituyen el 99% del tejido productivo italiano.

¿Otros riesgos?

“Existe entonces un riesgo sistémico: si el proceso de consolidación se detiene o se ralentiza debido a disputas legales o regulatorias, Italia corre el riesgo de acabar con un sector bancario fragmentado en una Europa que avanza hacia actores cada vez más grandes. Y los bancos pequeños y fragmentados tienen menos capacidad para proporcionar crédito, especialmente para inversiones a medio y largo plazo”.

¿Qué impacto tiene esta situación en la liquidez de las empresas?

“La liquidez global del sistema bancario no está en duda: los bancos italianos son sólidos y están bien capitalizados. El problema es más sutil y se refiere al acceso efectivo de las empresas a esta liquidez y a las condiciones aplicadas. En las fases de incertidumbre, los bancos tienden a ser más cautelosos: aumentan los diferenciales, exigen más garantías, prefieren las operaciones a corto plazo a las inversiones financieras. Ya hoy, alrededor de la mitad de las empresas manufactureras consideran que el coste del crédito es insuficiente. Con más incertidumbre, este problema podría volverse más grave.

¿Qué significa eso?

“El verdadero problema es la financiación de las inversiones productivas. Las empresas italianas deben afrontar la transición digital y energética, procesos que requieren capital paciente y a largo plazo. Si el sistema bancario se distrae con reestructuraciones o conflictos internos, corre el riesgo de no poder responder adecuadamente a esta necesidad, precisamente en el momento en que el Pnrr y los fondos europeos requieren una importante cofinanciación privada”.

¿Ves también oportunidades en este escenario cambiante?

Los bancos más grandes y más fuertes tienen una mayor capacidad para diversificar los riesgos, pueden invertir más en tecnologías avanzadas de evaluación crediticia y pueden desarrollar habilidades especializadas por sector. Además, el recorte de los tipos de interés por parte del BCE (esperamos varios recortes más en 2025) debería respaldar una recuperación de la demanda de crédito. Sólo así la consolidación podrá expresar todo su potencial positivo para la economía italiana.

¿Qué consejo le darías a los emprendedores para superar esta fase?

Tres recomendaciones esenciales. Primero: necesitamos diversificar las fuentes de financiación, recurriendo no sólo a más instituciones bancarias, sino también a intermediarios financieros no bancarios, como empresas de leasing, empresas de factoring, capital privado y empresas de capital de riesgo. La financiación subvencionada ofrece importantes oportunidades: desde el Plan de Transición 5.0, que financia inversiones en eficiencia energética, pasando por Nuova Sabatini para bienes de capital, hasta el Fondo de Garantía que facilita el acceso al crédito a las PYME. Segundo: desarrolle su fortaleza financiera. En un contexto más selectivo, las empresas con balances transparentes, una gestión financiera disciplinada y claras perspectivas de crecimiento se beneficiarán de un acceso preferencial al crédito y de mejores condiciones. Trabajar en su solvencia hoy significa que tendrá más opciones mañana.

¿El tercero?

“Tercero: planificar con antelación. Si una empresa necesita financiación para inversiones estratégicas, ahora es el momento de actuar. Las condiciones mejorarán a medida que bajen los tipos, pero los procesos de investigación preliminar podrían alargarse. Quienes estén preparados, con planes sólidos y documentación completa, tendrán una importante ventaja competitiva. El mensaje subyacente es: el sistema está cambiando, pero las oportunidades están ahí para quienes estén preparados y estructurados. La incertidumbre del momento no debe paralizarlo, sino empujarle a fortalecer los fundamentos de su negocio. (De Andrea Persili)

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