El Observatorio del Laicismo, organismo ya desaparecido cuya composición era pluralista, escribió: “Los asesinos atacaron a Francia en su conjunto y en su diversidad. (…) Hoy como mañana, estamos y estaremos unidos.” Teníamos que recordar que nuestra fuerza reside ante todo en la cohesión, la claridad y la compostura, más que en la tensión o la asignación de identidad.
Francia ha dado al mundo y a sí misma esta imagen de unidad. Nos habían golpeado en el corazón, pero estábamos juntos. Diez años después, ¿qué queda? ¿Qué hemos construido sobre nuestra herida?
“La ignorancia conduce al miedo, el miedo al odio, el odio a la violencia”. Esta frase, atribuida al filósofo Averroes, nos lo recuerda: el conocimiento protege, la ignorancia fractura. Cuando algunos creyeron oportuno proclamarlo“explicar sería disculpar”, ya habíamos tenido un mal comienzo. Según ellos, por miedo era necesario negarse a comprender, porque esto ya significaba comprometerse. El deseo de aprender se volvió sospechoso. En nombre de una imagen de constancia, hemos elegido el campamento de los ciegos