Screenshot-2025-12-03-135203.png

El problema de la violencia entre los jóvenes no es sólo un déficit de empatía, sino también una falta de educación en la tolerancia a la frustración. El psicólogo está convencido. María Rostagno, que acoge en su consulta de Rovereto a pacientes de todas las edades y épocas, en una entrevista con Correoidentificó un problema sistémico vinculado a la falta de educación emocional de las nuevas generaciones. Una de las principales causas de la inmadurez emocional en los jóvenes de hoy es que los padres cansados ​​prefieren evitar el conflicto inmediato.

“La nueva generación de padres Tiene dificultades para tolerar la frustración de sus hijos.una habilidad esencial para poder educar”, explica Rostagno. Esta incapacidad lleva a los padres a asumir el papel de “benefactores” más que de educadores: “Los padres de hoy son vagos, nNo quieren enseñar estos principios y prefieren transformarse en bienhechores. niños”. El resultado es un niño que no aprende a tolerar la insatisfacción momentánea. Cuando este mecanismo falla, la ira explota desproporcionadamente, como en el caso del feminicidio de Afragola, donde el perpetrador “No pudo soportar su enojo hacia una niña (14 años) que dijo ‘no’.“. A esta debilidad educativa se suma un factor tecnológico: la dependencia de la dopamina. La nueva generación está acostumbrada a un mundo digital donde la gratificación es instantánea.

“La nueva generación es adicto a esto debido a los asociados“, subraya Rostagno. “Hoy en día los niños esperan que sus deseos se cumplan inmediatamente porque tienen ante sus ojos un mundo irreal donde todos parecen tenerlo todo“. Por lo tanto, pierden la capacidad de tolerar el sacrificio, un principio fundamental para vivir la realidad. “Para poder vivir en la realidad, hay que poder gestionar la insatisfacción temporal para luego tener una gratificación a largo plazo”. Muchos niños de hoy no pueden tener eso. pacienciasin entender que para sacar buenas notas en el colegio hay que “estudiar, tal vez no salir el sábado”.

Estas reacciones violentas también tienen una base neurológico. El doctor Rostagno señala que la corteza prefrontal, el área del cerebro que nos hace humanos, responsable de controlar los impulsos y evaluar las consecuencias, no alcanza su plena madurez hasta alrededor de los 25 años. “Así, un niño puede reaccionar ante estímulos emocionales intensos con una reacción desproporcionada, y aquí es donde entra en juego la madurez adecuada para ayudar a comprender cómo gestionar estos movimientos.

La violencia también suele verse alimentada por la construcción de una identidad masculina tóxica, vinculada a conceptos de posesión y control sobre las mujeres. Pese a ello, el experto constató un cambio positivo entre las víctimas, que ya no temen acudir a un psicólogo. La propia Rostagno ha tenido jóvenes en terapia que reconocido como peligroso hacia sus compañeros de clase. “Sí, Tenía un novio que se reconocía como peligroso y violento.aunque sólo sea verbalmente”, dijo. Un viaje agotador pero necesario. “Fue un trabajo muy agotador, también porque Después de algunas sesiones resultó que él mismo había sufrido abusos en su familia”.

About The Author