ITenía que salir del bosque. Édouard Philippe, presionado desde sus declaraciones sobre la deseada dimisión del Jefe de Estado, ha revelado parte de su programa “masivo”, inicialmente reservado para el período posmunicipal: una reducción de 50 mil millones de impuestos a las empresas, frente a una reducción del mismo volumen de las ayudas maquis, a menudo calificadas de “regalos” a las patronales. Un shock fiscal reivindicado en nombre de la política de oferta, aunque es el favorito de Emmanuel Macron.
Una forma de recordarnos que el jefe del partido Orizzonti sigue ahí; quienes, durante los debates frontales y posteriores de la Asamblea Nacional, reflexionaron sobre soluciones serias; y que no tire por el agua sucia al macronismo ya que conserva uno de sus pilares, ciertamente controvertido, pero que lo ha hecho…