El gobierno alemán puso en servicio su unidad policial anti-drones el martes para responder a múltiples incursiones con aviones no tripulados en sitios estratégicos observadas en los últimos meses y a las que Moscú ha culpado.
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Alemania adquirió una unidad policial anti-drones el martes 2 de diciembre. Por tanto, el objetivo es reaccionar rápidamente ante los sobrevuelos sospechosos que se multiplican en aeropuertos y lugares sensibles, como los que se produjeron en las últimas semanas en Francia. En los próximos días también se creará un centro nacional de defensa anti-drones, lo que debería facilitar la coordinación entre los servicios alemanes.
Con sede en el suburbio de Ahrensfelde, en el noreste de Berlín, la nueva unidad anti-drones cuenta con más de 130 personas y podrá intervenir rápidamente en cualquier lugar del país. Dispone de un arsenal completo: tecnologías de detección, interferencias de señales y drones interceptores. Al mismo tiempo, los aeropuertos –que son civiles– estarán equipados con sus propios sistemas anti-drones.
Lo más importante es que Alemania cambió su legislación para permitir a la policía derribar una bomba con armas pequeñas, el método más común contra los drones ligeros. El Ministerio del Interior ha invertido más de 100 millones de euros para 2025 y 2026 y ha creado un centro de coordinación nacional para la lucha contra los drones.
Este aumento de poder responde a una amenaza bien identificada: en los últimos meses se han registrado más de mil sobrevuelos sospechosos, especialmente sobre infraestructuras sensibles. Dos tercios de las intrusiones de drones se detectaron en grandes aeropuertos como el de Munich, que ha estado paralizado repetidamente. Las autoridades alemanas lo ven como una estrategia de intimidación y espionaje procedente de Rusia.