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Estas fueron las primeras conversaciones directas entre Israel y el Líbano en 40 años. Aunque la amenaza de una nueva intervención de las fuerzas israelíes todavía se cierne sobre el País de los Cedros si el ejército de Beirut no desarma a Hezbolá antes de finales de año, la reunión celebrada en la base de la FPNUL en Naqura fue definida como “un paso importante” por parte de Estados Unidos, que presiona para que el alto el fuego firmado hace un año no ceda a la escalada de las últimas semanas.

“Se trata de un primer intento de sentar las bases de una relación y de una cooperación económica” entre los dos países, declaró Benjamín Netanyahu, anunciando el envío de un representante israelí “a una reunión con funcionarios gubernamentales y económicos en el Líbano”. El Primer Ministro parece así querer responder a las expectativas de Donald Trump, a quien debería verse en las próximas semanas y de quien espera – según Axios – un mayor apoyo a la solicitud de indulto oficializada el domingo para poner fin a sus problemas judiciales.

Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas y hasta ahora las reuniones dentro del mecanismo de seguimiento del alto el fuego, integrado también por Estados Unidos, Francia y la ONU, se han desarrollado a nivel de delegaciones militares, evitando así contactos directos. Beirut anunció por la mañana que, a petición de Estados Unidos, la delegación libanesa estaría encabezada por un civil, el ex embajador en Washington Simon Karam.

Según la Embajada de Estados Unidos en Beirut, en la reunión estuvieron presentes, además de Karam, el director de política exterior del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, Uri Resnick, y el enviado de Estados Unidos para el Líbano, Morgan Ortagus, recién llegado de una reunión con Netanyahu la víspera en Jerusalén. Pero estas no son “negociaciones de paz”, dejó claro el primer ministro libanés Nawaf Salam, diciendo que estaba abierto a la posibilidad de que Estados Unidos, Francia y la ONU “verifiquen” el desarme de Hezbollah e insistiendo en que las FDI deben retirarse primero del sur del país.

Mientras tanto, Israel recibió el cuerpo de otro rehén de Gaza, recuperado por la Jihad Islámica Palestina y Hamás en la región de Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, donde se llevaban a cabo búsquedas desde hacía días. Si la identificación confirma que efectivamente se trata del cuerpo de un secuestrado, será el penúltimo rehén en regresar a Israel a partir del 7 de octubre de 2023, un paso crucial para continuar en la siguiente fase del plan Trump. Sin embargo, los enfrentamientos continúan en Rafah: las FDI “eliminaron a dos terroristas” que intentaban escapar de los túneles donde decenas de ellos siguen bloqueados, un tercero escapó después de colocar una bomba en un vehículo militar, hiriendo a cuatro soldados, uno de ellos de gravedad.

“No dejaremos que el incidente quede sin mencionar”, advirtió un responsable del Canal 12. Israel también anunció la apertura “en los próximos días” del cruce de Rafah con Egipto, pero “sólo para la salida de los residentes palestinos”, destinados a buscar tratamiento en el extranjero. Sin embargo, El Cairo ha negado la existencia de tal acuerdo, insistiendo en que la apertura debe producirse en ambas direcciones como parte del acuerdo de alto el fuego.

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