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VEs posible que los hayas visto. Instalado en la terraza de una cafetería, sentado en un banco público, deambulando por los pasillos del metro o caminando por la calle. Lo que tienen en común es que menosprecian su precioso trabajo. Algunos tienen la mirada concentrada y con el ceño fruncido, otros la mirada de sorpresa, otros se abandonan a las carcajadas o a los comentarios sobre la lectura. ¿Quiénes son estos “lectores performativos” (“lectores performativos” en francés sencillo) y por qué son vilipendiados?

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Este apodo recordará a algunos el de “hombre performativo”, atribuido a hombres que hacen gala de una deconstrucción ostentosa y artificial; después de todo, ¿no se distinguen, entre otras cosas, por su propensión a leer literatura (feminista) y darla a conocer? No es casualidad: como ellos, los “lectores performativos” escenifican la lectura, tanto en las redes sociales como en cualquier lugar público.

@tors_bored

Esto es una broma, creo que es gracioso (también es un libro de fantasía) pero debería haber incluido mis pasteles también.

♬ Fuera de las costillas – Feelingbww

Un tropo que consiste en hacer del libro un verdadero accesorio (durante la Semana de la Moda de Copenhague Otoño Invierno 2024, ¿no mostró la marca danesa Skall Studio un buen número de sus modelos con libros bajo el brazo?). Y quien lo hizo nos dice El neoyorquinosólo un objetivo: subrayar su supuesta inteligencia “con ostentosa falta de sinceridad”.

Para ello, el “lector performativo” no opta, según las redes sociales, sólo por el libro más grande -o el más intelectual y complejo- que pueda encontrar comprando en Boulinier o en Gibert Joseph. Adopta también una actitud muy particular, a medio camino entre un gran interés (por su libro, por tanto) y una evidente indiferencia (por el resto del mundo). Muchas opciones para construir una ética intelectual en contraste con la era de la instantaneidad y el “flujo”.

¿Albricias?

Todo esto constituye una actualización sobre la mercantilización del intelecto y está gestionado por BookTok, esta parte de TikTok donde los usuarios formulan sus críticas literarias -incluso lanzando o relanzando algunos autores- y muestran sus lecturas recientes. Pero la red social china no es la única culpable de esta extraña práctica. Impulsados ​​por plataformas como Goodreads, Bookmory, Bookdigits o incluso Storygraph (una especie de Letterboxd para obras que registran el progreso literario a lo largo del mes y del año), pero también por el resurgimiento de los clubes de lectura, algunos están atrapados en una competencia: ¿quién leerá más libros en el mes o en el año?


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canguro del dia

Respuesta



Si el riesgo de tal competencia es perder el placer de leer y no conservar gran parte de la lectura, tal resurrección tiene al menos el mérito de revivir este pasatiempo. Lo cual no es una mala noticia, en un momento en el que el interés de los jóvenes por la lectura disminuye desde hace varios años y en el que los niveles de ortografía disminuyen en todo el mundo y en Francia.

Si ahora los usuarios de las redes sociales disfrutan fotografiando o filmando a cada desconocido que lee en un banco o en una terraza y acusándolo de ser un “lector performativo”, no es de extrañar. ¿Quién decide que una lectura pública es “performativa”? ¿Cómo distinguir entre el lector que se muestra y el que tiene la desgracia de dedicarse a su afición favorita al aire libre? Al fin y al cabo, ¿es tan grave mostrarse leyendo? Según esta lógica, ¿dónde deberíamos, en nuestras sobrecargadas agendas, dedicar esos treinta minutos de lectura que encajan perfectamente con el transporte público? En la era de las redes sociales y el entretenimiento casi constante, ¿existe una forma completamente auténtica de actuar? Y con estas críticas, ¿el peligro real no es más bien el de alejar aún más a las generaciones más jóvenes de los libros?


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