En estos tiempos de amenazas en todos los frentes (militares, económicas, tecnológicas, etc.), hay buenas y malas noticias para Europa, como revela una encuesta (1) publicada el jueves 4 de diciembre por la revista el gran continente. El primer aspecto positivo: el 74% de los europeos quiere que su país siga siendo miembro de la Unión Europea, una adhesión que se convierte en plebiscito en Portugal (90%) y España (89%). Lo peor es que el eslabón débil es… Francia.
Sí, Francia está al final de la tabla con sólo el 61% de los entrevistados a favor de permanecer en la Unión, el 27% queriendo salir y el 12% indeciso. País fundador del euro, Francia es el país menos apegado a la moneda única: el 59% de los entrevistados desea seguir utilizándola, el 23% pide volver a la moneda nacional y el 14% se muestra completamente indiferente.
Lo que es aún más preocupante, según la encuesta realizada en nueve países, es que esta dinámica descendente también se da en Alemania, lo que significa que los dos países que han sido durante mucho tiempo las fuerzas impulsoras de la Unión están a punto de flaquear en términos de unirse a Europa. Dos países en medio de la agitación política y económica y enfrentados