Estamos ante dos milagros. De un lado, Elza, de 31 años, quien corrió el riesgo de morir el 24 de junio de 2020, con la ayuda de una bala de revólver que solo rozó su frágil cuello. Por otro lado, Fabio, también de 31 años, el asesino y su expareja, que se encuentra procesado desde el jueves ante el Tribunal de lo Penal de Évry-Courcouronnes (Essonne) por intento de asesinato. Él también está vivo, pero hoy aparece en silla de ruedas.
La noche de los hechos, después de haber disparado contra Elsa, le apuntó con el Tanfoglio, un arma italiana apreciada por los círculos portugueses de los que procede, mientras circulaba por la A86, saliendo de Brétigny-sur-Orge. Pero ni la bala ni el accidente automovilístico que siguió le quitaron la vida.