Este sábado por la tarde, el tradicional encendido del árbol renace en Belén, entre aplausos de la multitud, como un soplo de aire fresco tras una interrupción de dos años. “Queremos dar esperanza a los palestinos, a pesar de la catastrófica situación en Gaza”, confía Lucy Talgieh, teniente de alcalde. La reanudación de las celebraciones, bajo el patrocinio de Ramzi Khoury, responsable de los asuntos cristianos de la Autoridad Palestina, pretende ser un acto de resiliencia para los 33.000 habitantes de Belén, afectados por una ola de emigración desde el inicio de la guerra. “Necesitamos devolver la sonrisa a los rostros de nuestros niños y mostrarles el lado positivo de su ciudad”, añade Lucy Talgieh.