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Escherichia coli (Escherichia coli), Campilobacter, Salmonela, listeria…Estas bacterias, que se encuentran en la cadena alimentaria, siguen provocando infecciones cada año que provocan fiebre, vómitos, diarrea, deshidratación y, en algunos casos, complicaciones graves. Si en la reciente epidemia de gastroenteritis que afectó a varios centenares de estudiantes, padres y personal del colegio Julio Verne de Soler, en los Pirineos Orientales, la causa considerada más plausible por las autoridades es la de una infección viral, otros casos de contaminación agrupada suscitan periódicamente preocupación. Es el caso, en particular, de Saint-Quentin (Aisne), en el mes de junio, donde una treintena de personas resultaron infectadas. E. coli después de consumir carne, incluida una niña de 12 años muerta.

Los brotes de esta gravedad siguen siendo raros, pero un informe publicado el martes 9 de diciembre por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) indica que los casos registrados de infecciones transmitidas por alimentos están aumentando en toda Europa. En 2024, el número de casos humanos identificados –poco más de 62.000 en los veintisiete países de la Unión Europea más el Reino Unido, que participa en la misma red de vigilancia– aumentó un 19,7% respecto a 2023. Las hospitalizaciones –más de 3.300– aumentaron un 15,2%. En cambio, el número de muertes (53 en 2024) disminuyó un 18,5%.

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