El epílogo desencantado aguardará. La sección comercial del Tribunal de Justicia de Estrasburgo ha aplazado hasta el lunes 17 de noviembre su decisión sobre la adquisición del grupo siderúrgico Novasco, que cuenta con 760 empleados. Dos posibles compradores del antiguo Ascométal comparecieron el miércoles en una audiencia privada con la esperanza de convencerse de que sus ofertas estaban seriamente financiadas. Mientras la Cámara se negaba a hacer comentarios públicos, el abogado del Comité Económico y Social Central de Novasco anunció que la oferta del consorcio de inversores franceses reunido en torno a Julien Baillon, director de la PYME Métal Blanc de las Ardenas, había sido aceptada. Éste proponía mantener la actividad únicamente en el sitio de Dunes, en Leffrinkoucke, cerca de Dunkerque.
La propuesta de su competidor Europlasma incluía la adquisición de los emplazamientos de Saint-Etienne, Custines (Meurthe-et-Moselle) y Leffrinkoucke, cerca de Dunkerque (norte). Se esperaba que la planta principal, la acería eléctrica de Hagondange, con 450 empleados, se mantuviera a costa de despidos masivos. El grupo fue puesto bajo administración a mediados de agosto.
Unas decenas de empleados llegaron en autobús desde Hagondange (Mosela) y se concentraron el miércoles frente al tribunal de Estrasburgo, donde la CGT había instalado una tienda de campaña y servido café. “Pase lo que pase, será un mal día para los empleados”“, había pronosticado a la prensa el delegado sindical de la CGT del Mosela, Yann Amadoro. Una decisión esperada como “catastrófico” O “extremadamente catastrófico”según él.
Los empleados de Hagondange han previsto acciones de bloqueo para el jueves y el viernes, para exigir mejores condiciones de salida. Y los representantes del personal de Novasco deben ser recibidos por el Ministro de Industria antes del final de la semana. El grupo, que produce aceros especiales principalmente para el sector de la automoción, se encuentra en su cuarta suspensión de pagos desde 2014.
La empresa fue adquirida en 2024 por el fondo de inversión británico Greybull Capital, que había prometido aportar 90 millones de euros mientras que el Estado pagaría 85 millones. Si el Estado hubiera respetado en general sus compromisos financieros, según los sindicatos, Greybull habría aportado sólo 1,5 millones de euros. “Veremos cómo pretenden asumir algunas de sus responsabilidades”declaró la semana pasada el ministro responsable de Industria, Sébastien Martin.
Los sindicatos piden a las autoridades públicas que salven esta acería eléctrica, cuya desaparición sería, según ellos, una “un despropósito ecológico y estratégico” en un sector donde es difícil reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. “El Estado es responsable, debe garantizar el mantenimiento de todos los empleos”“, se lee en un cartel colocado por los empleados el miércoles frente al Tribunal de Estrasburgo.
La industria siderúrgica europea está intensificando sus planes de despidos, sufriendo, entre otras cosas, la competencia china, los elevados costes energéticos y las dificultades de los fabricantes de automóviles, grandes consumidores de acero.