LA TRIBUNA. Cuando hablamos del ecosistema tecnológico francés, británico o, en general, europeo, vemos que no faltan talentos ni start-ups, pero que les cuesta recaudar fondos una vez alcanzan la etapa de madurez, lo que les empuja a emigrar a Estados Unidos. ¿Compartes esta observación?
NIGEL TOON. Estoy de acuerdo, pero creo que es un síntoma, no la causa. En mi opinión, la raíz del problema es que estas empresas necesitan captar la atención del mercado, encontrar el perfil empresarial adecuado, de modo que, si reciben grandes cantidades de capital, puedan crecer rápidamente y crear señales de mercado suficientemente positivas para tranquilizar a los inversores y convencerles de que comprometan cantidades mayores.