Noche importante no sólo para la Roma y Como, sino también para Ermanno Feliciani, que debuta en un partido importante de la Serie A. El árbitro de Abruzzo pitó hacia la derecha, facilitando un ritmo agradable y sin demasiadas interrupciones: hubo 24 faltas en total, en un partido muy intenso. El umbral disciplinario es alto, como lo demuestra la falta de advertencia de Hermoso a Addai por aguantar en la primera mitad, pero esto facilita un ritmo alto, con equipos que parecen adaptarse inmediatamente al límite marcado por Feliciani. El primer episodio de la velada en el Olímpico llega a mediados de la primera parte, con la Roma protestando por un posible pisotón de Ramon a Ndicka en el centro del área. Es cierto que el exjugador del Eintracht Frankfurt se anticipa al español, pero el choque de zapatillas no es un defecto ni un paso adelante: la decisión de Feliciani de dejarse ir es buena.
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La primera tarjeta amarilla de la tarde en el Olímpico es para Fábregas, que se queja de una posible tarjeta amarilla a Cristante por una falta sobre Valle: la decisión de Feliciani es justa, teniendo en cuenta también el estándar adoptado. Poco después, Addai también recibió un aviso, interrumpiendo un posible contraataque de la Roma con una falta sobre Pellegrini. También fueron acertadas las decisiones de amonestar a Mancini, que empujó a Baturina mientras el juego estaba parado, y a Nico Paz por una falta sobre Hermoso poco antes del gol de Wesley. El gol llega con Addai caído por lesión, pero Feliciani acierta al dejarle jugar, sin que ello suponga un golpe en la cabeza.
Amarillas claras al final para El Shaarawy por una falta sobre Posch y para Wesley por frenar a Nico Paz. Pelea en la final entre Mancini (ya amonestado) y Ramon, gestionada sin tarjetas por Feliciani. El español supera entonces su nerviosismo y se reserva para las protestas.