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Sólo han pasado unas semanas desde que cuatro regiones italianas, Véneto y Lombardía, Piamonte y Liguria, firmaron los preacuerdos relativos a una “autonomía diferenciada”. La Liga de los “Sangre Pura” espera aspirar directamente, como ocurrió más tarde, al éxito en las elecciones regionales del Véneto. Vannacci puede decir lo que quiera sobre el fascismo, pero la autonomía diferenciada no se puede tocar. ¡No toques! Al mismo tiempo, la autonomía diferenciada –introducida en la Constitución con la reforma del Título V de 2001, impulsada por el centro izquierda de la época– es ahora considerada casi subversiva por las fuerzas políticas de oposición. Veamos con desencanto cómo van las cosas.

Los preacuerdos se refieren a materiales sin lep (es decir – hay que recordarlo – materiales para los que en principio no es necesario identificar de antemano los niveles esenciales de prestaciones, que deben garantizarse de forma homogénea en todo el territorio nacional). Estos preentendimientos, si se analizan más de cerca, no son enteramente nuevos. De hecho, se obtuvieron gracias a los preacuerdos ya firmados a finales de febrero de 2018 con el gobierno Gentiloni por Lombardía (Maroni), Véneto (Zaia) y Emilia-Romaña (Bonaccini): Protección civil (por ejemplo, la prerrogativa concedida al gobernador de firmar órdenes de emergencia en caso de catástrofes: inundaciones, deslizamientos de tierra, etc.); Pensión complementaria complementaria (es decir, complemento de la pensión por parte de la Región: es en cierto modo un reconocimiento a quienes han hecho grande a la Región y pueden así afrontar mejor el aumento del coste de la vida); Profesiones (cada territorio tiene sus particularidades desde el punto de vista económico y productivo y, por tanto, tiene la necesidad de reconocer nuevas figuras profesionales); la Coordinación de las finanzas públicas en el ámbito de la salud (por ejemplo desde el punto de vista de la construcción). Por lo tanto, no se trata de la atención de salud en general -es importante subrayarlo- sino sólo de un aspecto específico relacionado con la organización funcional del sistema de salud, que debe ser especificado y explicado. Por tanto, esto no tiene nada que ver con el problema de las listas de espera o, más generalmente, con la calidad y eficiencia de los servicios sanitarios prestados. Nada de eso. Lo cierto es que estamos intentando poner en práctica una iniciativa que data ya de siete años. Y en cualquier caso, la iniciativa sólo se refiere al inicio del proceso, a los primeros pasos. Desafortunadamente, en dificultades.

De hecho, se trata sólo de un proyecto de acuerdo destinado al Consejo de Ministros; proyecto que luego pasará por la Conferencia Unificada Estado-Regiones y también por el Parlamento para recoger sugerencias e indicaciones. Al final de este proceso y a partir de la información recabada, se elaborará el texto del proyecto de preacuerdo sobre estos cuatro temas, que tendrá que pasar por los consejos regionales y el Parlamento, para finalmente regresar al Consejo de Ministros. Sólo entonces se podrá redactar el texto final del acuerdo sobre estas cuatro cuestiones. En definitiva, un camino tortuoso, dividido en una serie de etapas muy delicadas, intrincadas e inevitablemente plagadas de obstáculos, plagadas desde el punto de vista del camino institucional redundante. Una especie de enebro. El ministro Calderoli se muestra optimista y afirma que el acuerdo final sobre estas cuatro competencias se firmará al final de la legislatura. Esto sería útil a la Liga en la campaña electoral, como ya lo ha sido la firma de los acuerdos previos al resultado obtenido en Véneto.

Tres observaciones. La primera observación se refiere al texto de los preentendimientos, o más bien a los textos. Aún no se han publicado en el sitio web del ministerio, pero la pregunta es legítima. ¿Los cuatro textos son idénticos o cada Región tiene su propio texto? No se trata de una cuestión carente de importancia, porque si los textos fueran diferentes, no entenderíamos el significado de una “ley Calderoli”, es decir, “una ley general para la aplicación” del regionalismo diferenciado (ley también declarada inconstitucional por el Consejo en determinados puntos clave), si entonces cada Región puede, por así decirlo, diferenciarse como quiera. El segundo. Dada la dificultad del camino indicado por la “ley Calderoli” y que debe seguirse, a pesar de los plazos limitados, no es seguro que se llegue al final al final de la legislatura. De hecho, es muy probable que ocurra exactamente lo contrario, es decir, que no se llegue al final del camino, dado que el Presidente del Consejo de Ministros parece tener la intención de acortar la legislatura yendo a votar antes de la fecha límite natural de septiembre de 2027. Tercera observación. ¿Y los demás temas? La Protección Civil, la Seguridad Social Complementaria, los Oficios y la Coordinación de las finanzas públicas en el ámbito de la salud son habilidades importantes. Pero sólo representan 4 temas de los 23 negociables. ¿Y qué pasará con los otros 19, obviamente después de la definición de los leps? ¿Cuándo y cómo se abordarán? ¿Se aprobará todo en la próxima legislatura, según admite indirectamente el propio ministro? O, siendo realistas, ¿termina ahí la autonomía? Si la autonomía diferenciada se limitara a estos proyectos de acuerdos preliminares fantasmas –que podrían conducir a acuerdos reales– seguiría siendo muy limitada.

No sólo eso, sino que la cuestión más importante, la relativa a la transferencia de recursos económicos, sigue sin resolverse. La autonomía es sin duda algo bueno. Pero el trabajador de Val Brembana, tomando el ejemplo de la región más grande que ha solicitado una mayor autonomía, Lombardía, quiere sobre todo que los recursos obtenidos de su trabajo permanezcan en el territorio, es decir en Val Brembana y, más generalmente, en Lombardía. Con estas cuatro habilidades –por no hablar de las 19 restantes– ¿cómo se abordará el problema? El riesgo de que el trabajador de Val Brembana, tras votar a favor del referéndum consultivo sobre la autonomía del 22 de octubre de 2017, se sienta engañado es realmente muy alto.

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