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Paulo (1) es uno de los que, desde niño, soñaba con ser astronauta. Pasaba horas mirando las estrellas e intentando imaginar la inmensidad del espacio. De adulto se incorporó a Thales Alenia Space, la filial espacial del grupo francés Thales, como ingeniero. Desde 2008, al no poder ir al espacio, Paulo trabaja en los bancos de pruebas de equipos satelitales. Se sintió satisfecho y se llevó bien con sus compañeros de Toulouse, ayudado por la dirección del sitio que le inculcó el lema “Un equipo, un Tales” para unir a sus equipos. La situación empezó a cambiar en marzo de 2024, cuando se lanzó un plan para eliminar puestos de trabajo en su filial: 980 puestos de trabajo previstos en Francia, Toulouse y Cannes. “A partir de entonces, todo fue cuestión de pensar en equipo. Nos animaron a ir”. dice un empleado de Toulouse que, a diferencia de Paulo, ha conservado su puesto.

El martes 16 de diciembre, el tribunal de Toulouse congeló por completo el plan de represión en curso, al considerar que la CGT había aportado pruebas de“Peligro para los empleados por parte de la dirección”, transmite la unión y que “La dirección del grupo no había implementado medidas suficientes para protegerlos”. El grupo también se ve obligado a pagar las costas judiciales en que incurrió la CGT. El fabricante –que justificó estas redistribuciones con una caída de actividad– ya se había visto obligado a congelar estas cancelaciones de p

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