Nueva asamblea general en juego bajo la pirámide del Louvre. Los empleados del museo se reunirán el miércoles por la mañana para decidir si prorrogan o no la huelga que impidió la apertura del museo el lunes, un nuevo calvario para una estructura en crisis cuyo presidente, Laurence des Cars, fue interrogado al final de la jornada en el Senado sobre los fallos de seguridad.
En plena agitación tras el atraco del 19 de octubre, el Louvre (primer distrito de París) mantuvo sus puertas cerradas el lunes tras la decisión unánime de unos 400 agentes de retirarse por problemas de escasez de personal, deterioro del edificio o aumento de los precios para los no europeos.
Divididos entre la decepción y la resignación, los turistas, numerosos a finales de año, tuvieron que volver a esperar los resultados de la asamblea general prevista para el miércoles a las 9 horas, que deberá decidir sobre las consecuencias de un movimiento poco común de esta magnitud. El museo parisino permaneció cerrado el martes, día de cierre semanal.
El lunes tuvo lugar una reunión de crisis con los sindicatos del Ministerio de Cultura, al frente de este asunto, para responder al enfado de los agentes, alimentado también por la sucesión de insultos tras el robo (cierre de una galería, obras antiguas dañadas por una gotera, etc.).
“No sabemos qué será”
“Hay una gran exasperación entre los agentes”, afirma Christian Galani, delegado de la CGT, sindicato mayoritario en el Louvre. “No sabemos cómo será la situación en AG, pero no se solucionará dando un poco de hueso”.
Además de cancelar la reducción prevista de 5,7 millones de euros en la dotación del Louvre para 2026, el ministerio propone abrir contrataciones dedicadas a la recepción y vigilancia del museo y un aumento de las retribuciones que los sindicatos quisieran que fuera sostenible.
La semana pasada ya se celebraron tres reuniones en el ministerio, incluida una con la ministra de Cultura, Rachida Dati, sin que se consiguiera impedir el cierre del museo más visitado del mundo.