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Excepto por el alambre de púas que lo rodea, el complejo penitenciario de Bryan, Texas, se parece más a un campamento de verano que a una prisión, con sus dormitorios de un piso y sus jardines cuidadosamente cortados. Ghislaine Maxwell no está lejos de pensar lo mismo. El ex cómplice del pedófilo Jeffrey Epstein, trasladado a Bryan este verano, se muestra entusiasmado con sus nuevas condiciones de detención, como lo demuestran una serie de correos electrónicos publicados hace varias semanas en la prensa estadounidense.

Un giro espectacular en el sórdido viaje de Maxwell, el único juzgado y condenado por el caso Epstein, mientras que los últimos expedientes sobre este sensacional escándalo deberán hacerse públicos el viernes por la noche.

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