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Otra historia de abuso a una niña porque se había adaptado demasiado bien al modo de vida occidental. El último episodio conocido procede de Terracina, en la provincia de Latina, y se refiere a un chico de 17 años, nacido en Italia de padres tunecinos. Según la investigación, sus padres la inmovilizaron atándola de pies y manos y luego la golpearon delante de sus hermanos y hermanas menores. El objetivo de la violencia era educarla (la niña fumaba, salía con amigos que no agradaban a sus padres) y sobre todo quería vivir sin ajustarse a las tradiciones del país de origen de la familia.

La madre, de 55 años, desaparecida desde hacía algún tiempo, fue encontrada y encarcelada en la prisión romana de rebibia. Tendrá que cumplir cuatro años y seis meses de prisión, además de una inhabilitación para ejercer cargos públicos durante cinco años por “secuestro cometido contra un descendiente”, agravado “por la edad de la víctima y por haber inducido a otros menores a participar en el delito”, según explicó la policía local. En el momento de los abusos, entre 2017 y 2018, la joven había huido y se había refugiado en una casa familiar en Roma, donde su madre trabajaba como limpiadora. Encontrada en condiciones precarias por su dueño, tuvo la fuerza para contar lo que había sufrido en su familia.

La policía logró ganarse su confianza y lograr que denunciara inmediatamente a su madre por lo sucedido.

Luego, los investigadores abrieron una investigación que condujo posteriormente al arresto de la madre. La mujer de 17 años también fue apuñalada en el cuello. Tras la denuncia se fue a vivir a un establecimiento tutelado y luego, cuando cumplió la mayoría de edad, empezó a trabajar y se fue a vivir sola.

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