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Muchos proyectos de economía circular no pasan la fase piloto, pero sólo cuando se implementan a gran escala se puede realmente ganar dinero.

Los modelos de negocio circulares se encuentran entre las palancas más poderosas para la protección del clima, la innovación y la resiliencia económica. Sin embargo, ampliarlos sigue siendo un desafío importante para muchas empresas. Aunque en muchas empresas se crean proyectos piloto, sólo unas pocas consiguen integrarlos con éxito en el núcleo de la empresa.

Un reciente informe técnico de la Fundación Ellen MacArthur confirma lo que en Circular Republic hemos observado durante años: el cuello de botella no siempre se debe a condiciones externas como la regulación o la falta de infraestructura. Los mayores obstáculos suelen surgir dentro de las propias empresas.

Cuando los proyectos de economía circular fracasan: 1. No hay una imagen clara del objetivo

Uno de los mayores desafíos es que muchas empresas piensan demasiado pequeñas. Los modelos circulares a menudo se construyen como experimentos aislados junto con el negocio principal. Sin embargo, sin una imagen de destino clara y sin un modelo de escalabilidad operativa, surgen soluciones aisladas que no se pueden transferir a otros mercados o grupos de productos.

Quien no anticipe al principio del proyecto cómo serán la organización, los procesos y la infraestructura para los modelos de negocio circulares, perderá tiempo valioso y apoyo interno. La transformación hacia soluciones de economía circular que funcionen requiere un modelo operativo diseñado para el crecimiento desde el principio, porque, si se implementa correctamente, la economía circular es una enorme palanca económica.

2. Medida voluntaria en lugar de vinculación a nivel de toda la empresa

Otro problema fundamental es el mal posicionamiento organizacional. En muchas empresas, las iniciativas de economía circular están impulsadas principalmente por equipos de sostenibilidad. Esto da la impresión de que se trata de una integración de la RSE, una medida ecológica voluntaria, pero no una oportunidad estratégica para el crecimiento económico.

El Libro Blanco muestra claramente lo que vemos continuamente en nuestro trabajo: sólo cuando las empresas conectan estrechamente los modelos circulares con el potencial de ventas, la fuerza innovadora, el beneficio para el cliente y el valor de la marca reciben el apoyo necesario de todas las áreas del negocio.

3. Sin pruebas previas

Además, muchas empresas prueban modelos circulares sin comprobar primero si la cartera de productos, el grupo objetivo o la realidad operativa son adecuados. Se desarrollan modelos de reventa, alquiler o reparación cuya viabilidad económica es cuestionable desde el principio. La falta de demanda, los altos costes o los ciclos de vida inadecuados de los productos conducen a resultados decepcionantes y a la falsa conclusión de que la economía circular no funciona.

4. El potencial sigue sin explotar

Otro aspecto particularmente crítico es que los indicadores financieros a menudo se definen de manera demasiado estricta. En lugar de adoptar una visión holística de cómo un modelo de negocio circular crea valor, muchas empresas se centran en aumentos de ventas a corto plazo o indicadores ecológicos como el ahorro de CO₂. Esto significa que una parte crucial del potencial sigue siendo invisible: flujos de ingresos adicionales, menores costos de producción, mayor lealtad de los clientes y mayor resiliencia ante los volátiles mercados de productos básicos.

Continuamente vemos empresas subestimar el valor financiero de los modelos circulares porque lo calculan de manera demasiado estricta, aunque ahí es donde residen las mayores oportunidades. Quienes piensan estratégicamente en la economía circular abren nuevos mercados, fortalecen la lealtad de los clientes y se vuelven menos dependientes de los riesgos globales.

5. Ninguna responsabilidad clara

Estrechamente relacionado con esto está el siguiente error: las organizaciones a menudo ven la economía circular como responsabilidad de áreas individuales. Sin una verdadera colaboración interfuncional, particularmente entre finanzas, operaciones, TI, desarrollo de productos y marketing, los enfoques circulares siguen estando fragmentados.

Los modelos de negocio circulares son estructuralmente más complejos que los lineales porque integran devoluciones, usos múltiples, procesos de reparación o remanufactura. Si las responsabilidades no están claras o los sistemas de incentivos entran en conflicto, por ejemplo porque las bonificaciones por ventas siguen estando sesgadas hacia las ventas lineales, incluso los proyectos piloto que funcionan bien fracasan.

6. Las oportunidades a largo plazo siguen sin explotar

El Libro Blanco también deja claro que muchas empresas piensan a demasiado corto plazo. Si bien los modelos circulares a menudo requieren múltiples ciclos de desarrollo para alcanzar su valor total, las decisiones de gestión a menudo se basan en expectativas de retorno de la inversión a corto plazo. Si los primeros proyectos piloto no resultan rentables inmediatamente, el enfoque se descarta rápidamente, a pesar de las importantes oportunidades a largo plazo. El cambio de cadenas de suministro lineales a circulares, en particular, requiere nuevos modelos de cooperación, cambios en el diseño de productos e inversiones en infraestructura que solo darán frutos con el tiempo.

Por todas estas razones, ahora está claro: las empresas deben estructurarse de manera diferente si quieren expandir con éxito la economía circular. Habilidades de liderazgo circular, arquitecturas de transformación, modelos operativos escalables, proyectos de cocreación intersectorial: sólo cuando estos componentes funcionan juntos se crea realmente valor económico agregado: nuevas fuentes de ingresos, menores riesgos operativos, mayor lealtad de los clientes y ventajas competitivas a largo plazo.

La economía circular no es un límite, sino una gran oportunidad. Las empresas que conscientemente reconocen y evitan errores comunes no sólo pueden operar de manera más sostenible y volverse más resilientes, sino que también pueden reposicionarse estratégicamente y asegurar una clara ventaja en el mercado.

El Dr. Matthias Ballweg, cofundador de CIRCULAR REPUBLIC y experto en economía circular, está dando forma a la transformación hacia sistemas económicos circulares y ha dado forma a iniciativas internacionales como la Circular Cars Initiative. Es parte de nuestro Club EXPERTOS. El contenido representa su opinión personal basada en su experiencia individual.

¿Qué son los modelos de negocio circulares?

Los modelos de negocio circulares, también conocidos como parte de la economía circular, representan una alternativa al modelo económico lineal tradicional: el principio de “tomar, producir, desperdiciar”. Más bien, su objetivo es mantener los recursos en circulación el mayor tiempo posible: los productos están diseñados para que puedan repararse, reutilizarse, procesarse o reciclarse. El objetivo es reducir los residuos, el consumo de recursos y el impacto ambiental mediante la creación de valor económico.

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