“Siguió sus resultados hasta el final, porque estaba cuerdo, aunque ya no podía moverse”, continúa la mujer que, embargada por la emoción al hablar de su padre, estará presente en el estadio Duvauchelle de Créteil (Val-de-Marne) para presenciar (a partir de las 15.30 horas) la 32ª final de la Copa de Francia contra el Lille, 4º de la Ligue 1, ante un lleno total. Y no dudará en gritar en la grada, junto a su hija Kelia, de 11 años, vestida con la camiseta verde y roja, los colores del escudo “Lusi”, porque “lo está devolviendo a la vida”.