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A medida que la gripe estacional de 2025-2026 entra en su momento más intenso, los expertos están monitoreando la propagación del virus. Variante K del virus de la influenza A/H3N2una cepa surgida recientemente que está contribuyendo al aumento de casos. No se trata de una variante más agresiva, pero su novedad biológica le permite burlar parcialmente la inmunidad desarrollada en años anteriores. El resultado es un número cada vez mayor de infecciones, con síntomas que en algunos casos pueden resultar difíciles, especialmente en niños, ancianos y personas frágiles.

La semana pasada en Italia, más de 816.000 personas estaban postradas en cama debido a infecciones respiratorias agudas, casi 100.000 más que la semana anterior. Más del 40% de las infecciones son atribuibles a virus gripales y, de ellos, en más de la mitad de los casos, se trata de la nueva cepa K del virus A/H3N2. El nuevo virus, precisa el Instituto Superior de Sanidad en su boletín semanal, se caracteriza “por una ventaja evolutiva que aumenta su transmisibilidad”, pero por el momento no muestra “un aumento de la gravedad de las manifestaciones clínicas”. Las primeras pruebas muestran que las vacunas continúan protegiendo contra la hospitalización, pero no está claro si ayudan a evitar la gripe por completo.

El virus está rampante en Europa

Es precisamente esta variante del virus de la gripe la que hace estragos en Europa desde hace aproximadamente un mes. En los últimos días, la oficina europea de la OMS advirtió: “más de la mitad de la región europea de la OMS está experimentando una intensa y temprana temporada de gripe, provocada por la nueva cepa” K. En al menos 27 de los 38 países miembros, según el boletín, se registra una actividad gripal elevada o muy elevada. En Alemania, por ejemplo, la semana pasada los casos se estabilizaron en una intensidad considerada alta y más de 7 millones de ciudadanos alemanes quedaron postrados en cama debido a infecciones respiratorias. El Reino Unido, sin embargo, se opone a la tendencia. Después de estar entre los primeros países afectados por la gripe y haber temido por la estabilidad del sistema hospitalario, el boletín publicado ayer ya muestra un claro descenso de la curva. “Después de un comienzo temprano de la temporada y un fuerte aumento en las últimas semanas, la tasa de positividad de la gripe está empezando a disminuir”, escribe la Agencia Británica de Seguridad Sanitaria. “Éstas son señales alentadoras, pero es demasiado pronto para decir si la gripe ha alcanzado su punto máximo esta temporada”. En el resto de Europa la tendencia va en aumento. En Francia, desde hace una semana, todos los indicadores relativos a las infecciones respiratorias agudas aumentan. La presión sobre los hospitales también está aumentando: en los últimos siete días se han producido 23.800 visitas a urgencias por infecciones respiratorias agudas, o el 6,2% del total de visitas en el país. Más de 7.000 hospitalizaciones: casi 1 de cada 10. Incluso en España la curva de gripe va en ascenso y la semana pasada alcanzó los 195,9 casos por 100.000 habitantes. Entre los casos de infecciones respiratorias interceptados por el sistema de vigilancia, el porcentaje de positividad para influenza es del 55,2%. Los ingresos hospitalarios también están aumentando y se estima que el 4,1% de los pacientes hospitalizados con gripe desde el inicio de la temporada han muerto.

¿Qué es la Variante K y por qué hablamos de ella ahora?

La variante K pertenece al grupo de los virus de la influenza A/H3N2, uno de los principales causantes de epidemias estacionales. Al ser un subclado identificado recientemente, presenta mutaciones que le permiten propagarse incluso entre personas vacunadas, sin aumentar la gravedad media de la infección.

Su aparición coincidiendo con el pico gripal explica la atención de los especialistas y el renovado interés por el tema de la prevención.

Los síntomas más comunes.

Quienes contraen la variante K de la gripe pueden experimentar síntomas similares a las formas tradicionales de la gripe: fiebre alta, escalofríos, dolores musculares y articulares, fatiga intensa, dolor de garganta y resfriados. En los niños, especialmente los más pequeños, tampoco son infrecuentes los síntomas intestinales como vómitos o diarrea.

En la mayoría de los casos, la infección desaparece a los pocos días, pero en algunas personas su curso puede ser más largo y complejo.

Las categorías más expuestas a complicaciones

Más preocupantes son las posibles complicaciones, que pueden incluir infecciones de oído, bronquitis y neumonía. El riesgo aumenta en presencia de factores predisponentes como la edad avanzada, enfermedades respiratorias o cardiovasculares crónicas, enfermedades oncológicas y embarazo.

De hecho, durante la gestación, el sistema inmunológico sufre adaptaciones naturales que pueden hacer que el cuerpo sea más vulnerable a las infecciones respiratorias.

Cómo afrontar la enfermedad

No existe un tratamiento específico para la variante K: el tratamiento sigue siendo el típico de la gripe estacional. El descanso, la hidratación y el control de los síntomas son los pilares del tratamiento. En caso de fiebre y dolor, es posible utilizar medicamentos antipiréticos y analgésicos, siempre siguiendo las indicaciones del médico, especialmente en niños.

Es importante no subestimar las señales de alerta: si los síntomas no mejoran después de una semana o si la fiebre regresa, debes consultar a tu médico para descartar cualquier complicación.

Vacuna contra la gripe: por qué sigue siendo tan útil contra la variante K

La presencia de mutaciones que permiten a la variante K escapar parcialmente de la inmunidad no hace que la vacuna contra la gripe sea inútil. Por el contrario, la vacunación sigue desempeñando un papel clave a la hora de reducir la circulación de virus y proteger contra formas más graves de la enfermedad.

Los expertos subrayan que la vacuna sigue siendo una de las principales armas de prevención, especialmente para las personas más vulnerables, incluso en una temporada caracterizada por la aparición de nuevas variantes.

Normas de prevención que siempre funcionan

Además de la vacunación, las conductas de prevención aprendidas en los últimos años siguen siendo fundamentales: lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto estrecho si hay síntomas, usar mascarilla en ambientes concurridos o mal ventilados y mantener un estilo de vida saludable.

Pequeñas acciones diarias que, incluso contra la variante de la gripe K, pueden marcar la diferencia a la hora de limitar las infecciones y reducir el riesgo de complicaciones.

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