1766477733-ajax-request.jpg

Hoy en día, ver a tres generaciones alternarse en la misma actividad parece más un milagro sociológico que una aventura empresarial. Sin embargo, para los joyeros de Augusta sucedió exactamente así: del abuelo Sebastiano al nieto Sebastiano, de Catania a Milán, de 1966 (en cierto sentido incluso antes, de 1939) a hoy, de una primera tienda en Piazza Gramsci de la capital milanesa, la misma que entretanto recibió la placa de Bottega Storica, hasta la apertura de otras tres tiendas (via Belfiore, Piazza Argentina y via Carlo Alberto en Monza). El primero, tenaz, Sebastiano partió de su pasión por los relojes y supo cultivarla, lanzarla y desarrollarla. Tanto es así que hoy, en la joyería D’Augusta, propiedad del hijo de Sebastiano, Roberto, su esposa Giovanna (muy competente en la relación con el cliente y, por tanto, en las ventas) y sus hijos Sebastiano (treinta y nueve años) y Alessandra (treinta y cuatro), encontramos numerosas marcas: de Chimento a Damiani, de Dodo a Recarlo, de Redline a Maman et Sophie, de Fabergè a Difi Y, por supuesto, los relojes: de Baume & Mercie a Locman, de Girard Perregaux a Frédérique Constant…

Los miembros de las dos nuevas generaciones proceden de orígenes diferentes, pero fue aquí donde se encontraron, en lo que se ha convertido en un negocio “somos una familia pero nos consideramos un negocio, aunque sea pequeño”, explica Roberto D’Augusta que, antes de dedicarse a la joyería, trabajó en televisión y radio “imagínense que, irónicamente, yo también era el personaje de las promociones europeas en Buona Domenica”, continúa. “Durante estos años compaginé mi trabajo con nuestra empresa. Luego decidí dedicarme plenamente a ello. Odio el trabajo repetitivo y no es así en absoluto. Cada nueva petición de un cliente es un desafío que te ilumina, te invita a pensar, crear, interpretar el sabor del que tienes delante. Esto me parece muy fascinante. Y es un entusiasmo que mi esposa y yo obviamente hemos sabido transmitir a nuestros hijos.”

Explica que hoy se ha convertido en una actividad aún más competitiva y complicada porque Internet, y todo lo que por allí circula en materia de ofertas e incentivos comerciales, ha acabado drogando también a este mercado. Pero han evolucionado y se han vuelto digitales desde 2002 con un sitio web y una tienda online que pueden satisfacer todas las necesidades de los clientes. Joyas, relojes, platería y objetos, pero el punto fuerte son las creaciones diseñadas por D’Augusta Gioielli: anillos, collares, pulseras. Piedras preciosas y el trabajo de sus maestros orfebres que combina conocimiento e innovación.

De hecho, se trata de un servicio a medida en el mundo de la joyería y la relojería, sin tener en cuenta la particular atención prestada al cliente y la personalización del servicio. Cada pieza cuenta una historia y un poquito suyo que viene de lejos, de hace tres generaciones: de este Sebastiano que supo cultivar una visión y de su familia que hoy la sigue llevando.

Referencia

About The Author