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Allá Rusia pretende fortalecer estructuralmente sus capacidades militares durante la próxima década, centrándose en la modernización de la tríada nuclear, la expansión de fuerzas terrestres y sobre la introducción de tecnologías avanzadas en sistemas de armas. Esto es lo que surge del nuevo Programa estatal de armas 2027-2036presentado por el Kremlin tras una reunión presidencial dedicada a la planificación estratégica de la defensa.

El Programa Nacional de Armamento es un documento de planificación a largo plazo que establece el desarrollo, producción y mantenimiento de la preparación para el combate de armamentos, equipos militares y especiales. Es aprobado por el presidente ruso cada 5 años y tiene una válido por 10 años. El programa tiene en cuenta todas las amenazas potenciales a la seguridad nacional rusa, actuales y futuras.

Según el informe publicado por las autoridades rusas, el plan prevé también el desarrollo de un sistema universal de defensa aérea e implementación a gran escala de soluciones innovadoras, incluidas aplicaciones basadas en tecnologíainteligencia artificial. El documento destaca la necesidad de una estrecha integración entre la investigación y el desarrollo, considerada esencial para acelerar la introducción de nuevas capacidades operativas en las fuerzas armadas.

La modernización de la tríada nuclear –compuesta por misiles balísticos intercontinentales los terrícolas, submarinos de misiles nucleares Y bombarderos estratégicos – representa uno de los pilares de la estrategia de disuasión rusa. el presidente Vladímir Putin Ya había reiterado en los últimos meses la importancia de prestar especial atención a este sector, definiéndolo como garantía de la soberanía nacional y de la estabilidad estratégica del país. Moscú ya está llevando a cabo programas destinados a modernizar sus sistemas estratégicos, incluida la producción y modernización de misiles balísticos de nueva generación y la ampliación de las capacidades de las fuerzas nucleares estratégicas.

El nuevo programa se enmarca en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y un debilitamiento de los mecanismos de control de armas. Incertidumbre sobre el futuro del tratado Nuevo INICIOel último gran acuerdo de limitación de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos, contribuye a un clima de competencia estratégica en el que también participan otras potencias nucleares. Al mismo tiempo, Washington y sus aliados de la OTAN continúan con sus planes para modernizar sus capacidades nucleares, mientras China continúa expandiendo y perfeccionando su arsenal estratégico.

Al mismo tiempo, Moscú presenta el nuevo programa como una respuesta necesaria a un entorno de seguridad cada vez más inestable, en el que la disuasión sigue siendo, en palabras de las autoridades rusas, una herramienta central para garantizar el equilibrio estratégico global.

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