Han pasado veinticinco años desde que la Unión Europea (UE) y cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay) intentaron concluir un acuerdo de libre comercio, que crearía un mercado de 750 millones de personas. En varias ocasiones creyeron haber logrado sus objetivos, pero cada vez, en el tramo final, tuvieron que rendirse. ¿Qué pasará a finales de año, cuando la Comisión Europea espera firmar, el sábado 20 de diciembre, el contenido del tratado acordado en diciembre de 2024 con los países sudamericanos?
Si los Estados miembros le dan el mandato en los próximos días, la presidenta del ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, tiene previsto volar este fin de semana a Foz do Iguaçu, Brasil, donde el sábado se celebrará una cumbre del Mercosur. Pero ahora en Francia, el presidente de la República, Emmanuel Macron, ha pedido repentinamente una “Aplazamiento del examen del acuerdo”tal y como anunció el Elíseo el domingo 14 de diciembre.
El tema de un acuerdo de libre comercio con Mercosur siempre ha sido delicado en Francia, donde una parte del mundo agrícola está categóricamente en contra, al igual que casi todo el espectro político. El sector, que podría beneficiarse de ello dadas las oportunidades de exportación que ofrecería, ciertamente lo defiende, pero a medias. En este contexto, la epizootia de dermatitis contagiosa, las incertidumbres sobre el presupuesto de 2026 y la perspectiva de las elecciones municipales de marzo de 2026 han convencido al Jefe de Estado a pisar el freno.
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