Roma, 25 de diciembre. – (Adnkronos) – Adiós al ingeniero Paolo Bontempi, figura emblemática de la histórica compañía Bontempi, marca que introdujo la música en los hogares de generaciones enteras de niños y adolescentes. En los años 1970, sus coloridos pianos y órganos fueron imprescindibles bajo el árbol de Navidad, convirtiéndose en el primer contacto con el mundo de las notas para miles de jóvenes músicos. Murió a los 93 años en Montelupone, en la provincia de Macerata, donde residía, y la noticia de su desaparición se difundió tras el funeral, de forma estrictamente privada. Por testamento fue enterrado en el cementerio de Recanati (Macerata).
Desde la pequeña tienda de acordeones fundada por su padre Egisto en 1937, Paolo Bontempi pudo construir un imperio industrial. Con visión y espíritu innovador, transformó instrumentos musicales sencillos y coloridos en verdaderas herramientas educativas, anticipándose a las tendencias de la música electrónica y los teclados portátiles. En los años 1970, Bontempi contaba con hasta mil empleados, con fábricas en Potenza Picena, Martinsicuro y San Claudio di Corridonia, así como una gran planta de producción en Abruzzo dedicada a los plásticos. Fue una de las primeras empresas italianas en adoptar tecnologías avanzadas en el procesamiento del plástico, convirtiéndose en una referencia industrial y de formación, no sólo en Italia sino también en el extranjero.
La marca Bontempi fue la única en el mundo que reprodujo prácticamente todos los instrumentos musicales en versión de juguete. El emblemático órgano de acordes, un pequeño órgano de teclado que imitaba al famoso Hammond, muy popular entre los niños de los años 70, y el piano equipado con el “método Bontempi”, un sistema sencillo e intuitivo que permitía a los niños tocar directamente, sin conocimientos previos. La marca también se ha consolidado gracias a importantes licencias internacionales, entre ellas Walt Disney, Warner Bros y Barbie, que llevan a las habitaciones de los niños personajes como Mickey Mouse y otros protagonistas del imaginario colectivo.
En sus años dorados, Bontempi no se limitó al mercado italiano: la empresa de Las Marcas abrió sociedades comerciales en Estados Unidos, Alemania, Francia, Bélgica, Inglaterra, España y Suiza y decidió producir directamente en Canadá para atender los mercados de América del Norte y del Sur, evitando los costes y las complicaciones del transporte. Una elección con visión de futuro que ha consolidado la marca como líder mundial en el sector de los juguetes musicales.
La contribución de Paolo Bontempi no es sólo industrial: su trabajo es también educativo y cultural. Gracias a sus instrumentos, millones de niños han tenido un primer acercamiento a la música de forma natural y lúdica, desarrollando su sensibilidad y coordinación musical. Muchos músicos italianos recuerdan que las primeras notas que tocaron procedían de un órgano o teclado Bontempi, un instrumento que a menudo se convertía en el corazón del dormitorio y, en algunos casos, en auténticos pequeños grupos musicales de adolescentes.
“Paolo Bontempi nos dejó justo antes de Navidad – recuerda la alcaldesa de Potenza Picena, Noemi Tartabini, municipio donde la empresa Bontempi tiene su sede histórica – un aniversario que él ayudó a hacer especial, poniendo bajo el árbol la pasión por la música para miles de niños. Gracias a él, nuestra ciudad se ha convertido en un centro productivo y cultural de excelencia para el mundo musical”. En 2023, el ingeniero Bontempi recibió el Premio Mugellini, reconocimiento a su mayor intuición: acercar el mundo de los niños a la música de una forma sencilla y natural.