Cuando Anika Grashof visita en casa a personas que necesitan cuidados, inmediatamente se da cuenta de la pobreza: el mobiliario de los apartamentos a veces es “muy espartano” y la ropa de los residentes está “desgastada”. La mirada experta del asistente Grashof ni siquiera pasa por alto que el subsidio de asistencia que reciben las personas mayores se destina a cubrir, además de las cosas cotidianas previstas por el seguro, como por ejemplo la compra de alimentos.