Al menos 21 personas han sido acusadas en los Emiratos Árabes Unidos de filmar y publicar en línea contenido relacionado con los ataques iraníes al país. La ley de delitos cibernéticos de los Emiratos prohíbe la difusión de material que pueda comprometer la seguridad del país o crear disturbios. Entre los acusados se encuentra también un británico de 60 años que, según información recogida por los medios británicos, se encontraba de vacaciones en Dubái.
Las prohibiciones de filmar ataques o bombardeos durante las guerras no son infrecuentes, e incluso Israel, por ejemplo, ha prohibido la publicación de fotografías y vídeos de ataques con misiles por razones de seguridad. Sin embargo, la noticia despierta mucha atención porque Dubái ha construido su imagen de ciudad segura y donde se vive bien gracias a la presencia de numerosos influencers, en su mayoría extranjeros, que la promocionan y alaban sus cualidades.
Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, las autoridades emiratíes se han apresurado a reducir la escala de los ataques iraníes y, a pesar de las prohibiciones en las redes sociales, han seguido circulando imágenes y vídeos relacionados con la guerra en curso.
Según Detained in Dubai, una organización que brinda asistencia jurídica a residentes en los Emiratos Árabes Unidos, muchas personas, por ejemplo, desconocen que en este país también es un delito volver a compartir contenidos considerados peligrosos y publicados anteriormente por periodistas extranjeros.
Los implicados están acusados de compartir, difundir o republicar noticias falsas, rumores o contenidos propagandísticos, susceptibles de perjudicar la seguridad pública. Las infracciones de este tipo se castigan con multas de entre 20.000 y 200.000 dirhams (entre 5.000 y 50.000 euros aproximadamente) y un máximo de dos años de prisión. Los ciudadanos extranjeros, que en el caso de Dubai representan el 90 por ciento de los 4 millones de residentes, también se enfrentan a la deportación.
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